sábado, 6 de julio de 2013

JUSTICIALISMO

EL 23 de julio nos llegan vía The New York Times LOS ECOS DE UNA CARTA DEL Papa dirigida al presidente de Semanas Sociales y publicada por L’Osservatore Romano.

Lo curioso es que esta tan importante epístola del Sumo Pontífice haya tenido entre nosotrostan poca difusión y comentarios. Evidentemente, los temas económicos y sociales no interesanmucho a los intelectuales de algunos círculos católicos que tanto se dedican a otros temas.

Nos place, en cambio, comprobar que el justicialismo hace seis años realiza con éxito losconsejos sabios y prudentes que emergen de la carta de Su Santidad.Dice la carta: “Es deber del Estado: 

1º Aumentar la producción y hacerla a la vez sabiamente proporcionada a la necesidad y ladignidad del hombre. 

2º Coordinar la economía sin perjudicar la libre empresa. 

3º Estructurar una economía general que fomente la cooperación de todos los ciudadanos yestimule la producción. 

4º Aumentar el trabajo poniendo de nuevo en circulación la riqueza inútil y dormida. 

5º Cuidar de que el ciudadano más pobre no resulte injustamente perjudicado, ya que el ricoestá protegido por sus riquezas, y las masas pobres no poseen recursos a los cuales acudir como no sea el patronazgo del Estado”.

Cualquier justicialista subscribiría con gusto una carta que contuviera conceptos tan justos yacertados.* * *PERO en su carta, el pontífice romano va “justicialistamente” aún más allá al decir: “¿Cómoserían distribuidos los frutos del trabajo? Esta es una cuestión demasiado importante paradejarla librada al juego de las ciegas fuerzas económicas y requiere la intervención del Estado como coordinador”


El sistema que propugna el Papa debería estar equidistante de los errores del liberalismo y del estatismo.


* * *HACE algunos días asistimos a una pintoresca discusión sobre economía rural entre unagricultor y un capitalista, propietario de la tierra de aquél… “¿Qué diferencia hay entre elsistema colectivista ruso y el individualista yanqui?”, preguntó a cierta altura el chacarero. “¡Absoluta!”, contestó el capitalista, y ensayó así la explicación. “En Rusia no existe la propiedadprivada. Usted trabaja en la tierra y con herramientas públicas. En consecuencia, su producciónes del Estado, quien le entrega a usted de ella lo suficiente para que viva. En Estados Unidos,en cambio, la cosa es diferente, porque la propiedad privada se respeta. Usted trabaja en y conlo suyo, y la producción es inviolablemente suya. Claro que, a fin de año, el Estado le cobra austed el noventa por ciento de su producción en impuestos”. “Entonces, ¡me quedo con elJusticialismo!”, contestó el chacarero. Es lo que parece haber decidido Su Santidad sin decirlo.
Agosto 7 de 1952

Artículos de Descartes. Política y estrategia. (No ataco, critico)Juan Domingo Perón.

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